viernes, 7 de junio de 2013
martes, 7 de mayo de 2013
Catequesis de Francisco sobre el trabajo
Texto de la Audiencia general del miércoles 1 de mayo
02 may 2013
Texto completo de la catequesis central del Papa en
italiano, traducido al español:
Queridos hermanos y hermanas, buenos días
Queridos hermanos y hermanas, buenos días
Hoy primero de mayo, celebramos a san José obrero y comenzamos el mes dedicado
tradicionalmente a la Virgen. En este encuentro, quisiera detenerme entonces
sobre estas dos figuras tan importantes en la vida de Jesús, de la Iglesia y en
nuestra vida, con dos breves pensamientos: el primero sobre el trabajo y el
segundo sobre la contemplación de Jesús.
1. En el Evangelio de san Mateo, en uno de los momentos en que Jesús vuelve a
su país, a Nazaret, y habla en la sinagoga, se Surabaya el asombro de sus
paisanos por su sabiduría y la pregunta que se plantean: ¿No es este el hijo
del carpintero? (13,55). Jesús entra en nuestra historia, viene en medio de
nosotros, naciendo de María por obra de Dios, pero con la presencia de san
José, el padre legal que lo custodia y le enseña también su trabajo. Jesús nace
y vive en una familia, en la Santa Familia, aprendiendo de san José el oficio
de carpintero, en el taller de Nazaret, compartiendo con él el empeño, la
fatiga, la satisfacción y también las dificultades de cada día.
Ello nos recuerda la dignidad y la importancia del trabajo. El Libro del
génesis narra que Dios creó el hombre y la mujer confiándoles la tarea de
llenar la tierra y de dominarla, que no significa explotarla, sino cultivarla y
custodiarla, cuidarla con la propia obra (cfr. Gen 1,28 – 2,15). El trabajo
forma parte del plan de amor de Dios ¡nosotros estamos llamados a cultivar y
custodiar todos los bienes de la creación y de este modo participamos en la
obra de creación! El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de una
persona. El trabajo – para usar una imagen, nos ‘unge’ de dignidad, nos llena
de dignidad; nos hace semejantes a Dios, que ha trabajado y trabaja, actúa
siempre (cfr. Jn 5,17); da la capacidad de mantenerse a sí mismos, a la propia
familia, de contribuir al crecimiento de la propia nación.
Y aquí pienso en las dificultades que, en varios países, encuentra hoy el mundo
del trabajo y de la empresa; pienso en cuantos, y no sólo jóvenes, están
desempleados, muchas veces debido a una concepción economicista de la sociedad,
que busca el provecho egoísta, más allá de los parámetros de la justicia
social.
Deseo dirigir a todos la invitación a la solidaridad y a los responsables de la
cosa pública la exhortación a que realicen todo esfuerzo para dar nuevo impulso
a la ocupación; ello significa preocuparse por la dignidad de la persona; pero
sobre todo quisiera decir que no hay que perder la esperanza; también san José
también tuvo momentos difíciles, pero nunca perdió la confianza y supo
superarlos, en la certeza de que Dios no nos abandona
Y luego quisiera dirigirme en particular a ustedes chicos y chicas, y jóvenes:
empéñense en su deber cotidiano, en el estudio, en el trabajo, en las
relaciones de amistad, en la ayuda a los demás; el porvenir de ustedes depende
también de cómo saben vivir estos años preciosos de la vida. No tengan miedo
del compromiso, del sacrificio y no miren con miedo al futuro, mantenga viva la
esperanza: siempre una luz en el horizonte.
Añado una palabra sobre otra situación de trabajo que me preocupa: me refiero a
lo que podríamos definir como el ‘trabajo esclavo’, el trabajo que esclaviza.
Cuántas personas, en todo el mundo, son víctimas de este tipo de esclavitud, en
la que es la persona la que sirve al trabajo, mientras debe ser el trabajo el
que brinde un servicio a las personas para que tengan dignidad. Pido a los
hermanos y hermanas en la fe y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad
una opción decidida contra la trata de personas, dentro de la cual figura el
‘trabajo esclavo’.
2. Aludo al segundo pensamiento: en el silencio del quehacer cotidiano, san
José, junto con María, tienen un sólo centro común de atención: Jesús. Ellos
acompañan y custodian con empeño y ternura, el crecimiento del Hijo de Dios
hecho hombre por nosotros, reflexionando sobre todo lo que sucedía. En los
Evangelios, san Lucas subraya dos veces la actitud de María, que es también la
de san José: ‘conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón’ (2,19.51)
Para escuchar al Señor, es necesario aprender a contemplarlo, a percibir su
presencia constante en nuestra vida; es necesario detenerse a dialogar con Él,
darle espacio con la oración. Cada uno de nosotros, también ustedes chicos,
chicas y jóvenes, tan numerosos esta mañana, deberían preguntarse: ¿qué espacio
doy al Señor? Me detengo a dialogar con Él? Desde cuando éramos pequeños,
nuestros padres nos han acostumbrado a iniciar y a concluir el día con una
oración, para educarnos a sentir que la amistad y el amor de Dios nos acompañan.
¡Acordémonos más del Señor en nuestras jornadas!
En este mes de mayo, quisiera recordar la importancia y la belleza de la
oración del santo Rosario. Rezando el Ave María, somos conducidos a contemplar
los misterios de Jesús, es decir a reflexionar sobre los momentos centrales de
su vida, para que, como para María y para san José, Él sea el centro de
nuestros pensamientos, de nuestras atenciones y de nuestras acciones. ¡Sería
hermoso si, sobre todo en este mes de mayo, se rezase juntos en familia, con
los amigos, en Parroquia, el santo Rosario o alguna oración a Jesús y a la
Virgen María! La oración en conjunto es un momento precioso para hacer aún más
sólida la vida familiar, la amistad! ¡Aprendamos a rezar cada vez más en
familia y como familia!
Queridos hermanos y hermanas, pidamos a san José y a la Virgen María que nos
enseñen a ser fieles a nuestros compromisos cotidianos, a vivir nuestra fe en
las acciones de cada día y a dar más espacio al Señor en nuestra vida, a
detenernos para contemplar su rostro.
lunes, 6 de mayo de 2013
1 de Mayo: San José Obrero
El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante.
Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum, Mater et magistra, Populorum progressio, Laborem exercens, Solicitudo rei socialis, entre otros documentos. Dar doctrina, enseñar donde está la justicia y señalar los límites de la moral; recordar la prioridad del hombre sobre el trabajo, el derecho a un puesto en el tajo común, animar a la revisión de comportamientos abusivos y atentatorios contra la dignidad humana... es su cometido para bien de toda la humanidad; y son principios aplicables al campo y a la industria, al comercio y a la universidad, a la labor manual y a la alta investigación científica, es decir, a todo el variadísimo campo donde se desarrolle la actividad humana.
Nada más natural que fuera el titular de la nueva fiesta cristiana José, esposo de María y padre en funciones de Jesús, el trabajador que no lo tuvo nada fácil a pesar de la nobilísima misión recibida de Dios para la Salvación definitiva y completa de todo hombre; es uno más del pueblo, el trabajador nato que entendió de carencias, supo de estréchese en su familia y las llevó con dignidad, sufrió emigración forzada, conoció el cansancio del cuerpo por su esfuerzo, sacó adelante su responsabilidad familiar; es decir, vivió como vive cualquier trabajador y probablemente tuvo dificultades laborales mayores que muchos de ellos; se le conoce en su tiempo como José «el artesano» y a Jesús se le da el nombre descriptivo de «el hijo del artesano». Y, por si fuera poco, los designios de Dios cubrían todo su compromiso.
Fiesta sugiere honra a Dios, descanso y regocijo. Pues, ánimo. Honremos a Dios santificando el trabajo diario con el que nos ganamos el pan, descansemos hoy de la labor y disfrutemos la alegría que conlleva compartir lo nuestro con los demás.
jueves, 18 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
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Celebración de ‘Los Dolores y Gozos de San José’
domingo, 15 de febrero de 2004
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La
Iglesia, siguiendo una antigua costumbre, prepara la fiesta de San José, el
día 19 de marzo, dedicando al Santo Patriarca los siete domingos anteriores a
esa fiesta en recuerdo de los principales gozos y dolores de la vida de San
José. En concreto, fue el Papa Gregorio XVI quien fomentó la devoción de los
siete domingos de San José, concediéndole muchas indulgencias; pero S.S. Pío
IX les dio actualidad perenne con su deseo de que se acudiera a San José,
para aliviar la entonces aflictiva situación de la Iglesia universal. En
Torreciudad, los siete domingos previos a la festividad de San José,
peregrinos y visitantes rezan al Santo Patriarca mientras recorren el
trayecto, -el viejo camino que hacían los antiguos romeros hacia la Ermita-
en el que se alinean espaciadamente catorce escenas, agrupadas de dos en dos,
de ‘Los Dolores y Gozos de San José’, representados en sencillos azulejos. La
artista que dibujó dichos azulejos, Palmira Laguéns, recuerda que para su
realización se basó en palabras que había oído y leído directamente en la
predicación de San Josemaría Escrivá, con la convicción de que iban a ser
fuentes de inspiración para traducir en imágenes los textos de la Sagrada
Escritura.No estoy de acuerdo –son palabras del Fundador del Opus Dei- con la
forma clásica de representar a San José como un hombre anciano (...). Yo me
lo imagino joven, fuerte, quizá con algunos años más que Nuestra Señora, pero
en la plenitud de la edad y de la energía humana. Sabemos que no era una
persona rica: era un trabajador, como millones de otros hombres en todo el
mundo; ejercía el oficio fatigoso y humilde que Dios había escogido para sí,
al tomar nuestra carne y al querer vivir treinta años como uno más entre
nosotros. La Sagrada Escritura dice que José era artesano. Varios Padres
añaden que fue carpintero. De las narraciones evangélicas se desprende la
gran personalidad humana de José: en ningún momento se nos aparece como un
hombre apocado o asustado ante la vida; al contrario, sabe enfrentarse con
los problemas, salir adelante en las situaciones difíciles, asumir con
responsabilidad e iniciativa las tareas que se le encomiendan (Es Cristo que
pasa, n. 40).
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El secreto de san José
José era el esposo legítimo de María, y ella esperaba un hijo que no era como consecuencia de la
relación conyugal con su esposa.
relación conyugal con su esposa.
El matrimonio de José con María, tenía una misión importante, ser padre del hijo de María, José
es un "justo" elegido por Dios para esta misión
es un "justo" elegido por Dios para esta misión
“El origen de Jesús como Cristo fue así: estando desposada María, su madre, con José, antes de
que conviviesen, se halló encinta por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, siendo justo y no
queriendo denunciarla (o revelarlo), resolvió separarse secretamente” (Mt 1,18-19).
que conviviesen, se halló encinta por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, siendo justo y no
queriendo denunciarla (o revelarlo), resolvió separarse secretamente” (Mt 1,18-19).
María no le dice a José lo ocurrido en ella, no interfiere en los planes de Dios para con José y así espera
que Dios envíe un ángel para revelarle su designio sobre ella, y sobre él.
que Dios envíe un ángel para revelarle su designio sobre ella, y sobre él.
Sin embargo José, en silencio sufre las dudas, pero aguarda la intervención de Dios, sabiendo que el
embarazo de María se debe a la acción del Espíritu Santo, José decide "apartarse ante el misterio".
José, comprendiendo que Dios está actuando, decide no interferir en el designio de Dios con María.
Por ello decide apartarse de María en secreto.
embarazo de María se debe a la acción del Espíritu Santo, José decide "apartarse ante el misterio".
José, comprendiendo que Dios está actuando, decide no interferir en el designio de Dios con María.
Por ello decide apartarse de María en secreto.
José, es justo, pero no ante la ley de su pueblo, es ante Dios, aceptando totalmente su voluntad, es así
como le lleva alejarse de María en secreto, el no revela el misterio de la concepción virginal del Hijo de
Dios en María.
como le lleva alejarse de María en secreto, el no revela el misterio de la concepción virginal del Hijo de
Dios en María.
El secreto de José, lo guarda en su corazón, es algo maravilloso, es algo precioso, no se pregunta en
ningún caso si María es culpable de algo, ¿pero porque tiene dudas? Porque José necesita saber
cómo actuar frente a este misión, su esposa está en cinta por obra del Espíritu Santo.
ningún caso si María es culpable de algo, ¿pero porque tiene dudas? Porque José necesita saber
cómo actuar frente a este misión, su esposa está en cinta por obra del Espíritu Santo.
En el secreto ve la salida José, esto es separarse de ella secretamente, él se da cuenta que Dios puso
la mano en su esposa, y tiene respeto por la santidad de María.
la mano en su esposa, y tiene respeto por la santidad de María.
Tal vez José, se consideraba indigno estar junto a María, cuya maravillosa y superior dignidad
admiraba, y temió ante la profundidad del misterio, y quiso dejarla secretamente.
admiraba, y temió ante la profundidad del misterio, y quiso dejarla secretamente.
Sin embargo, José, con gran respeto hacia María, en quien el Espíritu Santo ha obrado grandes cosas,
deja todo en las manos de Dios. Así fue que en el momento decisivo, se le apareció en sueños un ángel
del Señor y le dijo: “No temas recibir en tu casa a María, tu esposa" (Mt 1,20). José, es un hombre sencillo,
y siente temor ante la presencia y acción de Dios en María, es por eso que el ángel le dice: "No temas recibir
en tu casa a María, tu esposa; pues, ciertamente, lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo.
Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados"
(v20-21).
José no es el padre carnal del hijo de María, él recibe la misión de hacer de padre a Jesús. José, acogiendo
la voluntad de Dios, actúa como esposo de María y como padre legal de Jesús.
la voluntad de Dios, actúa como esposo de María y como padre legal de Jesús.
En José, encontramos un hombre sencillo, de gran respeto, humilde, que supo acoger en secreto este
misterio de la acción de Dios en María y así fue que el hizo lo que el ángel del Señor le había mandado,
recibir a su esposa, respetarla, cuidarla, acompañarla siempre, participar del nacimiento del Hijo, a
quien “puso por nombre Jesús" (Mt 1,24-25).
misterio de la acción de Dios en María y así fue que el hizo lo que el ángel del Señor le había mandado,
recibir a su esposa, respetarla, cuidarla, acompañarla siempre, participar del nacimiento del Hijo, a
quien “puso por nombre Jesús" (Mt 1,24-25).
El Secreto de José, un acto de amor al Padre Dios.
jueves, 4 de abril de 2013
"¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia?
Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto y no tanto al propio; es lo que Dios pide a David (...).
Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto y no tanto al propio; es lo que Dios pide a David (...).
Dios no desea una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu.
José es "custodio" porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es aún más sensible a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas."
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